De la constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sancionada el 1 de octubre de 1996.
Tan claro y tan difícil de poner en práctica, quince años no han sido suficientes para avanzar en las "formas participativas" de gobierno. Y casi 6 años desde la sanción de la Ley de Comunas no han logrado poner en marcha los derechos de los vecinos. No porque sea difícil, aunque lo sea, Sino por la falta de confianza de determinados sectores políticos en la participación ciudadana.
Hay dos visiones ideológicas bien claras en pugna, aquella que entiende que el Gobierno Porteño es como una unidad prestadora de servicios y los vecinos son sus clientes. Así el poder se ejerce de manera centralizada.
La otra es la que cree en la capacidad realizadora de los ciudadanos, que confía y sabe que sólo a través de la participación de los vecinos en la definición de las prioridades, del presupuesto, del control de la gestión publica, el cuidado del medio ambiente, salud, educación, se podrá avanzar hacia una sociedad justa e igualitaria y en una ciudad en la que todos estemos comprometidos con su futuro.